martes, 31 de marzo de 2015

Tipos de noviazgo 
El madrugador Aquí no aplica la frase al que madruga Dios lo ayuda. El noviazgo madrugador se refiere a aquellos novios que todavía son muy chavitos y les falta una verdadera inmensidad de tiempo para casarse (porque todos sabemos que el noviazgo es una etapa de conocimiento y aceptación donde la pareja se prepara para un posible matrimonio). Aún les falta terminar la secundaria, la preparatoria, la carrera y trabajar unos dos años, mínimo, para juntar algo de dinerito. Haz cuentas... He aquí que nos topamos con noviazgos de cinco, seis, nueve años, lo cual, aunque no lo creas puede ser un tanto perjudicial, porque a veces se brincan etapas a las que más tarde querrán regresar, y porque cuando las cosas se vuelven más monótonas y aburridas, uno de los dos puede hartarse y dejar al otro por alguien más. Consejo: tómalo o déjalo... Si todavía estás en la secundaria o en la preparatoria, es decir, entre los 12 y los 18, mejor no te involucres en nada demasiado serio. Sal con amigos, diviértete y date la oportunidad de conocer. De esta manera podrás saber exactamente a qué le tiras, qué tipo de noviazgo quieres y cuáles son las cualidades que consideras indispensables en tu pareja. Sólo así tendrás un punto de comparación. Acuérdate de esto: algún día, tarde o temprano, te llegará el momento de tener novio o novia; sin embargo, ahora es tiempo de hacer amigos, de conocer gente, de divertirse sanamente... no lo cambies por algo que de todos modos llegará. El “nada que ver” Ve tú a saber porqué se hicieron novios estos dos, pero la verdad es que no tienen nada en común: gustos, costumbres, creencias, educación, clase social, puntos de vista, amistades, familias, etc. Tal vez se hicieron novios porque se sintieron atraídos por la superficie de la otra persona: me gustó su sonrisa, me fascina su mirada, es guapísimo o está muy bonita; pero en el fondo piensan diferente con respecto a cuestiones importantes como: el respeto a la vida, el noviazgo y las relaciones prematrimoniales, las creencias religiosas, el trabajo, la familia, etc.  

lunes, 30 de marzo de 2015


Etapas del noviazgo en la adolescencia 

Primera etapa: la amistad
Amor y romance precedido por la amistad 
da una  base firme  para las etapas subsiguientes. La amistad es el fundamento sólido 
de toda relación que crece. Si quieres tener 
un edificio alto tienes que pensar en qué tan 
fuerte debe ser el suelo que lo soporte. Esta 
etapa origina la confianza, respeto, cortesía y 
aceptación hacia los demás. 
Significa que cuando lleguen las dificultades en tu vida y la mayoría corre, el amigo 
quedará a tu lado. Aquí la apariencia personal toma un giro muy importante porque está 
en juego “la atracción”. Este es el juego de la 
flor con los pétalos: “Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere...” Todo dependerá de cuantos pétalos tiene tu flor.

Segunda etapa: encuentros casuales 
Consiste en verse “de vez en cuando” en la 
cafetería de la escuela, en la iglesia o en una 
actividad general de la comunidad. No se 
hacen citas oficiales con lugares ni horas específicas. Se comparte en grupos o familias. 
Le dices a tus amigas o amigos que esa “muchacha” o “muchacho” te gusta.

Tercera etapa: amistad especial 
Significa compartir actividades tales como 
banquetes, fiestas elegantes y eventos especiales que requiere ir acompañado de alguien muy especial. Se habla de lo que está 
sucediendo alrededor, amigos o familiares.
Se incluyen ver películas en video o mirar 
la televisión, escuchar conciertos, asistir a 
eventos deportivos o sencillamente escuchar 
música.

Cuarta etapa: Noviazgo 
Ya la pareja se identifica con atenciones especiales mutuamente y exclusivamente el 
uno hacia el otro. Se hacen preguntas personales como gustos, asuntos que desagradan. Se comienza a conocer la familia tanto 
de un lado como del otro. Incluyen juegos, 
andar en canoa, nadar visitar museos de arte, 
zoológicos, planear y cocinar juntos una comida, etc. Estas citas son oficiales y a ellas 
no se debe llegar tarde ni suspenderlas por 
ninguna otra actividad. Estas citas reafirman 
los sentimientos de autoestima, ayudan a la 
pareja a conocerse mutuamente y crean lazos de responsabilidad mutua.
El contexto, es a resumidas cuentas una situación en la que se dan ciertas cosas. Un contexto es una situación diferente, que puede ser desde:la familia, la escuela, la casa, la calle donde vives, la colonia, con tu novio o novia, el equipo de fut donde juegas, el grupo de la escuela, etc. Todos estos son contextos que te toca vivir.
Ante todos ellos, tú enfrentas cada una de estas situaciones de manera un tanto distinta, es decir, no eres la misma persona con todas las personas con las que te relacionas, ni ante los ambientes que vives. Algunos le llaman a esto como las máscaras o caretas que te pones con cada grupo o persona. Sería ideal que no tuviéramos que cambiar las caretas ante las personas, pero a veces es inevitable.
Vamos a trabajar en nuestros contextos:
1. Identifica todos los contextos que tienes (párrafos arriba están los ejemplos)
2. Analiza qué tanto eres diferente con las personas que integran esos contextos
3. ¿Dónde te sientes mejor, más fuerte, más pleno?4. ¿En cuál ambiente te sientes más débil, más indefenso?
5. ¿Por qué crees que pase eso, que no puedas estar igual en todos los ambientes?

domingo, 29 de marzo de 2015

La prevención sí es posible

La interacción de distintos factores que involucran a la sociedad mexicana en su conjunto:
Educación. Hablar de salud reproductiva es uno de los puntos más importantes, pero cabe mencionar que la experiencia indica que la información es más efectiva cuando los hijos aprenden de sexualidad desde edades tempranas. Un buen apoyo para los padres son los cursos y talleres que hay en la materia y en los que se abordan temas como el uso e importancia de los métodos anticonceptivos y la manera de evitar un embarazo o contraer una infección de transmisión sexual.
Familia. Es de gran importancia que la relación entre padres e hijos sea abierta, afectuosa, con buenos canales de comunicación y que ponga en práctica la empatía (que los mayores traten de ver “del lado del adolescente” y viceversa). Los padres deben librarse del miedo a hablar sobre sexualidad y reconocer que, cuando no conocen un tema, deben buscar información juntos, de modo que el joven comprenda que hay una apertura y que se le toma en cuenta.
Equidad. Es importante cambiar algunos conceptos culturales muy arraigados para que los varones comprendan que el embarazo es una cuestión de dos y no sólo de la mujer. El hombre tienen la obligación de asumir su responsabilidad en la prevención de este problema e inmiscuirse más en caso de que vaya a ser padre, pues aunque no haya una unión formal con su pareja es muy importante su presencia durante la gestación y educación de su hijo.
Campañas. Su alcance ha sido menor del esperado, pero diversas estadísticas muestran que a pesar de todo sus resultados son favorables. Los especialistas entrevistados recomiendan que estos esfuerzos deben hacer hincapié en que mujer y hombre son responsables por igual respecto a la toma de decisiones sobre su sexualidad, y deben fomentar la no violencia en la pareja. Además, deben prevalecer los mensajes claros en cuanto al uso de los métodos anticonceptivos y la manera de resolver las dudas más frecuentes de los adolescentes.
Mejorar la atención. Aunque los centros de salud tienen la obligación de proporcionar información sobre métodos para evitar el embarazo, hay ocasiones en que los jóvenes son relegados y no se les brinda la ayuda a la que tienen derecho por ser menores de edad.
Para redondear este punto, la Dra. Carmen Laurel menciona que una de sus actividades consiste en dirigir talleres de información sobre sexualidad y prevención de embarazo en el Centro de Atención Integral para Adolescentes InterMedik, los cuales se dirigen a jóvenes, jefes de familia, personal médico y profesores. Sobre su experiencia, comenta: “En los chicos es común observar una buena respuesta, ya que es notable su interés para conocer más sobre este tema, y otro tanto podríamos decir de los padres, que a veces piensan que dar información a sus hijos es invitarlos a iniciar su vida sexual, pero al menos muestran más apertura que antes. Sin embargo, quienes me sorprenden son algunos maestros, pues hace poco estuvieron a punto de ‘quemarme en leña verde' en una primaria por contestar las dudas que tenían los niños durante una plática a la que me invitaron.
“Los educadores deben cambiar esta forma de pensar, pues ahí pude comprobar que los chicos tienen ya información sobre sexualidad, pero es confusa o errónea, y si no los orientamos adecuadamente vamos a tener problemas de infecciones, trastornos psicológicos o embarazos no deseados”, asegura.

sábado, 28 de marzo de 2015

Complicaciones en un embarazo adolescente

El embarazo en la adolescencia está asociado con un mayor índice de morbilidad y mortalidad, tanto para la madre como para el bebé. Como explica la Dra. Bárbara Castro, de la Unidad de ginecología de la Adolescencia delHospital Universitario La Paz de Madrid, el organismo de la adolescente tiene unas necesidades para su propio desarrollo en las que puede interferir la gestación, con los consiguientes riesgos de malnutrición o retraso en el desarrollo óseo, entre otros.
A nivel psicológico, la adolescente se encuentra en una etapa de inmadurez, que hace que acuse más el rechazo, sienta vergüenza, y sufra problemas de adaptación o de falta de apoyo emocional, ya que por lo general no tiene pareja, o la relación no está consolidada.
Además, muchas de las adolescentes quedan nuevamente embarazadas en los dos años siguientes al nacimiento del primer bebé, lo que dificulta todavía más continuar con los estudios y conlleva generalmente una mala situación económica en el futuro, que también afectará al bienestar de los hijos.

Complicaciones para la madre adolescente

Las adolescentes embarazadas tienen un riesgo mucho mayor de sufrir complicaciones durante el embarazo como:

Complicaciones para el hijo de madre adolescente


  • Mayor riesgo de muerte intrauterina.
  • Bajo peso al nacer.
  • CIR (crecimiento intrauterino retardado).
  • Prematuridad (con todas las complicaciones asociadas).
  • Riesgo de sufrir accidentes, enfermedades, o tener una alimentación inadecuada debido a falta de cuidados maternos.
  • Más incidencia de enfermedades cardiológicas y problemas funcionales.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Ser madre/padre en la adolescencia, al igual que sus progenitores.

viernes, 27 de marzo de 2015


Embarazo en la adolescenciaShare on facebook Share on twitter

Es aquel que ocurre en mujeres de diecinueve años o menos

Causas


Los embarazos en la adolescencia y los bebés nacidos de adolescentes han disminuido desde que alcanzaron su punto más alto en 1990, debido en gran parte al incremento en el uso de condones.

El embarazo en adolescentes es un asunto complejo con muchas razones para preocuparse. Los niños de 12 a 14 años de edad son más propensos que otros adolescentes a tener relaciones sexuales no planeadas y de ser convencidos a tener sexo.

Hasta dos tercios de embarazos en la adolescencia ocurren en adolescentes de 18 a 19 años de edad.

Los factores de riesgo para el embarazo en adolescentes abarcan:

  • Edad más joven
  • Rendimiento académico deficiente
  • Desventaja económica
  • Compañero masculino mayor
  • Padres solteros o adolescentes

jueves, 26 de marzo de 2015

Cuatro conductas que acaban con una relación amorosa

Un experto asegura que el éxito o el fracaso de una relación se puede predecir analizando la forma en la que una pareja se comunica.
Se dice que la comunicación es la base de una buena relación. Pero el asunto no está solo en comunicar, sino en la forma en que se hace. 

El psicólogo John Gottman, una de las voces más autorizadas en el tema del matrimonio y las relaciones de pareja, afirma que es capaz de predecir el divorcio con más de un 90 % de exactitud con solo observar la comunicación de una pareja unos minutos.

Con base en lo que él llama “los cuatro jinetes del apocalipsis de una relación”, el especialista puede predecir hacia dónde va la pareja. Según Gottman, los cuatro “jinetes” (una metáfora que representa el final de los tiempos del Nuevo Testamento) son: la crítica, el desprecio, la defensividad y el desapego emocional.

1) Críticas: el primer error a la hora de entrar en una discusión es criticar a la pareja como persona y no la situación o el problema en particular. En el primer caso, el mensaje podría ser algo como “eres un egoísta por hacer eso”, mientras que en el segundo, “me molestó que hicieras esto porque…”. 

Las generalizaciones y los ataques personales son formas de comunicación muy distintas a las molestias o los desacuerdos sobre un determinado comportamiento o una situación. Señalamientos como “inmaduro”, “inseguro”, “egoísta”, “manipulador”, etc., son ataques que desatan este ciclo de críticas destructivas.

En resumen, pretender cambiar a la persona o criticarla en su totalidad es el primer error, el cual, además, desencadena otros. 

2) Desprecio: Una vez se abre la puerta a la comunicación por medio de la crítica, puede aparecer el desprecio. Para esto no es necesario criticar a la pareja verbalmente, bastan gestos, miradas, burlas o comentarios que transmiten la idea de superioridad o de rechazo. 

Estos comportamientos, naturalmente, generan reacciones de la otra parte, quien puede responder con desinterés, temor o falta de atracción física. 

Gottman encontró también que las parejas que se tratan con desprecio tienen más probabilidades de padecer enfermedades infecciosas, debido a que su sistema inmunológico es más débil.

3) Defensividad: es el tercer síntoma que predice el fracaso. La manifestación de esta actitud se evidencia al buscar excusas y negar la responsabilidad de las conductas descritas anteriormente. El estrés, los problemas laborales y la falta de tiempo, son algunas de las razones en que la pareja se escuda para no aceptar sus comportamientos negativos. 

Inclusive, la persona que está a la defensiva en ocasiones tratará de culpar a su pareja y de actuar como víctima.

La investigación de Gottman muestra además que no sólo importa cómo pelean las parejas, sino cómo se reconcilian. “Los matrimonios se tornan estables a través del tiempo si las parejas aprenden a conciliar con éxito después de una pelea”, asegura. El objetivo no debe ser pretender que los conflictos desaparezcan, sino saber manejarlos y solucionarlos, es decir, saber pelear. 

4) Desapego emocional: El último “jinete” es el desapego o el desinterés emocional. En este punto, la pareja prefiere ignorar y ser indiferente en lugar de afrontar los problemas. La resignación ante los conflictos lleva a una frialdad en la que muchas parejas se mantienen por comodidad, temor y apego, pero no por amor. 

Sin embargo, según Gottman, las parejas que llegan a esta etapa muchas veces duran más tiempo. Cuantitativamente el especialista concluyó que ante los primeros tres problemas, la pareja se divorciará 5,6 años después de la boda, pero si se llega a esta última etapa, puede durar hasta 16,2 años.

Gottman dividió los resultados de su estudio en: parejas felices que se mantienen casadas, parejas que se divorcian y parejas infelices que se mantienen casadas. 

Las lecciones de Gottman parecen indicar que una relación amorosa, ante todo, requiere trabajo, pues el enamoramiento no es un estado estable ni permanente.